martes, 12 de noviembre de 2019

La más triste noticia del año 2019: despedida de una maestra

     
     Para quienes tuvimos el inmenso honor de conocer a la profesora María Lourdes Villegas, no volverla a ver, sin duda, es lo peor que puede suceder. Ya no estará aquí para podernos corregir, ni para alegrarnos el día con sus ocurrencias que nunca parecían tener fin. Así es, se nos fue nuestra querida amiga, profesora y madre, en la madrugada del día de hoy, martes 12 de noviembre de 2019. Y la recordaremos por siempre, porque buscaba insistentemente que llegáramos al "por qué de las cosas". Era su leit motiv que divulgaba con pasión. Ella poseía la autoridad de la persuasión del razonamiento que nos cautivaba a todos. Pero su principal valor era el poder de la voluntad; con un acto tan nimio como decidido, la voluntad por hacer cosas era su sustantivo.

     De las decenas de profesores que nos imparten clase a lo largo de nuestra permanencia en el sistema educativo, algunos perduran en nuestra memoria y no se difumina su recuerdo por más que pase el tiempo. Son aquéllos que consiguen la conexión mágica entre docente y discente, los que nos tocan la fibra sensible, los que ven más allá de nuestra apariencia, los que con la palabra justa y el ejemplo adecuado, canalizan nuestro talento, sin los cuales no seríamos lo que somos hoy.
     Aquí recogemos una primera impresión de algunos de sus estudiantes:
     * Aunque fuiste una profesora estricta y formal, todos te queríamos mucho, pues sabías hacerte querer y respetar y siempre tenías una sonrisa disfrazada pero amable para todos nosotros.
     * Fuiste la amiga que siempre los jóvenes queremos en un adulto sincero.
     * Cuántos momentos vividos, cuántas frases suyas que recordaré, cuántas experiencias gratas; pero sobre todo, cuántas enseñanzas que siempre me servirán en mi vida diaria.
     * Es una de esas profesoras que son cercanas con sus alumnos, pero a la vez firme hacia ellos, exigiéndoles lo justo para que saquen lo mejor de ellos. Cada duda o pregunta, daba igual si estuviera dentro o fuera de clase, ahí estaba para ayudarte. Y su dedicación hacia nosotros hace que le valoremos más, tanto en lo profesional como en lo personal.
     A veces parece que no somos muy conscientes de la trascendencia de lo que hacemos o de lo que dejamos de hacer; sin embargo, en un segundo todo se esfuma y sólo nos queda, a quienes quedamos, recordar y agradecer. Gracias, profesora María Lourdes Villegas por todos esos momentos, y ahora que Dios la tiene en su gloria, espero siga guiando nuestros pasos como ángel que ayuda a los que piden misericordia.
     ¡Hasta siempre, querida maestra!

Nota: A nombre de la gran familia vicenciana se le quiere hacer llegar nuestras más sentidas condolencias a sus familiares, amigos y a todos quienes tuvimos la gran suerte de compartir aventuras, caminos y experiencias. ¡Que descanse en paz!